Exposiciones | "Mala mujer"
Mátala, 2018, Tela bordada
Fátima Rodrigo
Inauguración y Cierre: De Sábado, 30 Junio 2018 - 4:15pm hasta Viernes, 27 Julio 2018 - 4:15pm

Mala mujer arrastra consigo el contexto festivo y tropical de la región, bajo el recuerdo del título de una reconocida canción interpretada en uno de los géneros musicales más representativos de América Latina. Aunque pareciera inofensiva, es insidiosa. Deliberadamente, la creación plástica enlazada a la palabra, al texto, convoca un diálogo particular entre dimensiones corporales, gestuales y emocionales. En la muestra, Fátima Rodrigo, discurre entre diversos temas que han acompañado su trabajo artístico como la cultura popular en Latinoamérica, y la discusión sobre los roles de género, siendo la música el común denominador esta vez.

Entre bordados, dorados, canutillos, frases, voces, Mala mujer cuestiona escenarios que proponen aclimatarse y habituarse ante prejuicios y estereotipos. El recurso estético de las piezas compone la exhibición con un halo latino, que llama a la sonoridad y el sentido, al ritmo y la atención.

De manera desprevenida, se tiende a pensar cualquier manifestación de la cultura popular como bondadosa e ingenua. Pero al constituir una expresión de la colectividad, está lejos de la inocencia o el ejercicio incauto. Establece mecanismos que reproducen formas de valorar, comprender, actuar y construir para la sociedad de la cual es fruto.

La música, generalmente es justificada y comprendida desde la diversión, la algarabía, el ocio y la candidez, luego de evaluarse por sus circunstancias técnicas, además de rítmicas. Pocas veces es analizada, en tanto instrumento cultural, que contribuye a la validación y práctica de versiones cómodas y acogidas de su representativa realidad social, que en ocasiones resultan ser poco deseables. El desparpajo de las líricas vinculado al humor, al entretenimiento y a la necesidad de espacios de distensión impide notar efectos futuros.

Con astucia, desde Mala mujer, se pretende otorgar potencia al hecho de acoger la representación y el lenguaje que somete y violenta, con el fin de alertar sobre las insistencias en una lectura, una práctica, una valoración y desequilibrada del binomio género/sexo.

La muestra ofrece las obras como dispositivos de lectura, desde diferentes distancias y ángulos, acerca de un mismo asunto. La intención de la artista es conducir nuevos aspectos de la percepción y el sentir sobre voces, movimientos, artefactos, patrones, colores, destellos, que dan cuenta de cierta cotidianidad, con el fin de desplazarlos hacia el cuestionamiento. Atributos de género e identidad geográfica en discusión bordada, iluminada y coreada. Para la artista cada pieza debe tener su espacio propio, debe dejar constancia de su contundencia como resultado concreto. La estrategia es la imposición, la irrupción tanto en el diálogo espacial entre la arquitectura y el visitante, como en el valor respecto a su técnica en tanto objeto dedicado, contemplado, insistido.

 

En Mátala II, la delicadeza de los procesos de bordado contrasta con la agresividad lírica y el tono lúgubre de la pana negra. Despojada de su carácter tropical, la estrofa de la canción se convierte en palabra que obliga al espectador a reparar sobre su inevitable violencia.

Unidad, tejido, multiplicar la escasa e insulsa fuerza de lo simple para transformarla en robustez. Una Arma-dura. hecha a mano que direcciona la idea de lo artesanal alejándolo de pretensiones decorativas, menores o apocadas. Informe en constitución, informe en documentación. La literalidad de la masa en volumen, contraponiendo la ligereza y la insignificancia de una sola mostacilla, hasta lo metafórico de la conexión. Estos nombres protagonistas de feminicidios y maltratos, señalan esa mala mujer culpable de su suerte en la sociedad patriarcal.  

Un Karaoke maldito invita a cantar una canción, al son de reconocidas melodías reguetoneras, compuesta por fragmentos de narraciones encontradas en un foro virtual, que describen abusos sexuales contra las mujeres en buses públicos de Lima. Aunque el género del agente del abuso es indeterminado,  se asume el poder masculino. Este ejercicio es revelador frente a la tenue frontera entre la violencia simbólica y la violencia física.

En la  muestra hay una referencia consciente a la actitud que Byung-Chul Han presenta para la contemporaneidad: hipertransparencia. La obscenidad de la sociedad actual está en entregar todo a la visibilidad. Exponer para ser. Descubrir, desvestir, explicitar, es la consigna. La premisa de Mala mujer parte precisamente de la paradoja que desata esta circunstancia de transparencia: Aquello que está siempre ahí no se ve.  El mensaje es tan evidente que no se lee.

La astucia de reflexión propuesta consiste en develar lo que no está velado, provocando detenimiento y revisión. Insistir para indicar esa representación de la violencia en tanto discurso bailado, cantado y no cuestionado. La repetición, la insistencia, la ritualidad son mecanismos de la cultura popular para vehicular y reproducir sus formas de pensar, de sentir, de ser.

 

María Clara Uribe Escobar

 

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